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Los trabajadores autónomos son un colectivo cada vez más numeroso en España. Según datos del Ministerio de Trabajo, en 2022 había casi 3,3 millones de autónomos en nuestro país, lo que representa más del 15% de la población activa. Sin embargo, muchos autónomos se enfrentan a una precariedad laboral que les impide llegar a fin de mes. Según un reciente estudio de la Unión de Autónomos (UPTA), los autónomos que facturan menos de 2.500 euros al mes ganan menos que trabajando por cuenta ajena y cobrando el salario mínimo.
El estudio de UPTA se basa en una encuesta realizada a más de 1.000 autónomos. Los resultados muestran que el 62% de los autónomos que facturan menos de 2.500 euros al mes tienen unos ingresos anuales inferiores a los 20.000 euros. Esto significa que ganan menos que el salario mínimo interprofesional (SMI), que en 2023 está fijado en 14.000 euros anuales.
Además, el estudio también revela que los autónomos que facturan menos de 2.500 euros al mes tienen más dificultades para acceder a la financiación y a las prestaciones sociales. Esto se debe a que no cotizan por desempleo ni por bajas laborales, y tampoco tienen derecho a la prestación por nacimiento o cuidado de hijos.
Existen varios factores que contribuyen a la precariedad laboral entre los autónomos. En primer lugar, muchos autónomos trabajan en sectores con alta competencia, lo que hace difícil cobrar unos precios adecuados por sus servicios. En segundo lugar, muchos autónomos no tienen suficiente formación empresarial, lo que les dificulta gestionar su negocio de forma eficiente.
Además, el marco legal actual no protege suficientemente a los autónomos. Por ejemplo, los autónomos no tienen derecho a la prestación por desempleo, lo que les hace muy vulnerables en caso de perder su trabajo.
Para mejorar la situación de los autónomos, UPTA propone una serie de medidas, entre las que destacan:
La precariedad laboral entre los autónomos es un problema grave que afecta a miles de trabajadores en España. Para resolver este problema, es necesario que se tomen medidas para mejorar la protección social de los autónomos y para facilitarles el acceso a la financiación y a la formación empresarial. Sólo así podremos garantizar que los autónomos puedan ganarse la vida de forma digna.